-Sí por muy profunda que sea la bajada, siempre vuelvo a subir
Se arrodilló y extendió los brazos con una sonrisa. Lo estrechó entre sus brazos. Era tan frágil pequeño e inocente...
Cogió su pequeña mano y le dijo: Ya pasó todo.
Se limitó a ladear la cabeza y a sonreír. Era lo más bonito que había visto hasta ese día, era lo único que sería capaz de mantenerle la sonrisa idiota en la cara, por todo el tiempo que quisiera quedarse