lunes, 9 de enero de 2012

Y son esos pequeños detalles los que me hacen ser feliz. Esa mañana de resaca en la que piensas: como la lié ayer. Un beso inesperado. Un roce de nuestras manos. Una sonrisa de quien no la esperas. Unos ojos que dicen te deseo. Una canción que al cerrar los ojos se convierte en algún momento de tu vida. Un te quiero de verdad o un no puedo vivir sin ti. Todas esas cosas son las que me sacan una sonrisa, las que hacen sentir ese no se qué en la barriga, esas que solo pasan un par de veces en la vida.
Hoy, voy a demostrarle al mundo que merezco la pena. Desde hoy mantendré una sonrisa permanente en mi cara. Solo está permitido llorar de risa y gritar de felicidad, porque voy a comerme el mundo. Ya me cansé de tanta tontería, desde hoy voy a concentrarme en querer a los que me quieren y no me voy ni a molestar en odiar a los que me odian. Hoy, voy a mirarle y decirle que le quiero. Voy a arriesgar, porque quien no arriesga, no gana... y yo ya me canse de perder.
Te pasas la vida pensando en él. En como serán sus besos, en el sabor de sus labios o en el tacto de su piel. Porque no sabes como es posible echar de menos algo que nunca as tenido. Porque no te imaginas la vida sin él. Y lo peor es que a penas le conoces.

Aunque no lloren, igual les duele. Aunque no se hablen, se piensan. Aunque no se busquen, se extrañan. Aunque no se lo digan, se aman.